La acción de los minerales marinos

La composición mineral del agua de mar determina una serie de efectos, quizá los más peculiares de la talasoterapia. El cloro y el sodio son las sales minerales con mayor presencia, pero no se puede desestimar el efecto que puedan producir el resto de sales, incluso las que se encuentran en menor cantidad, pues se sabe que no siempre las grandes cifras suponen una mayor actividad biológica.
Muchas funciones orgánicas pueden verse influidas por la aportación de cantidades bajísimas de determinados elementos. Es el caso del aluminio, el boro, el cinc, el cobalto, el cobre, el manganeso, el molibdeno y el selenio, así como de los considerados elementos “raros”, tales como el estroncio, el radio, el torio o el vanadio, que pueden ser aportados a las aguas marinas por las aguas de los ríos que arrancan de la corteza terrestre.
Los minerales del agua de mar son absorbidos a través de la piel, aunque en cantidad menor que si el agua fuera ingerida. De todos modos, es seguro que la remineralización producida por un baño tienen importantes efectos terapéuticos y de un tipo que no se pueden conseguir de otra manera, precisamente porque la piel es la vía de absorción.
La piel es una frontera entre interior y exterior, pero no es ni mucho menos impermeable. Las sustancias químicas la pueden penetrar a través de los folículos pilosos, de las glándulas sudoríparas y de las sebáceas.
Éstas son las vías más rápidas, pero los minerales también pueden traspasar las membranas de las células de la piel gracias al fenómeno denominado ósmosis inversa, por el que dos líquidos separados a través de una barrera permeable (en este caso la membrana celular) tienden a equilibrar su composición química.
Para que el trasvase de minerales del mar hacia las células se produzca sólo es necesario que el agua tenga una concentración de solutos superior a 0,6 gramos por litro.
Por otra parte, los minerales también producen un efecto sobre el sistema nervioso al quedar cristalizados sobre la piel. Los cristalitos, junto con el efecto de la temperatura y la presión del agua, causan una estimulación generalizada de las terminaciones nerviosas cutáneas que pueden provocar repercusiones reflejas a distancia, de los tipos más variados, en todos los sistemas y órganos del cuerpo.
Los minerales son componentes inorgánicos que desempeñan un papel  importantísimo  en el organismo, ya que son necesarios para la elaboración de tejidos, la síntesis de hormonas y vitaminas, y en mayor parte de las reacciones químicas en las que intervienen las enzimas.

Los minerales se pueden dividir en tres grupos. Los macroelementos, que son los que organismo necesita en mayor cantidad y se miden en gramos. Los microelementos, que se necesitan en menor cantidad y se miden en miligramos (milésimas de gramo). Y por último, los oligoelementos o elementos traza, que se precisan en cantidades pequeñísimas (del orden de microgramos o millonésimas de gramo). El efecto sobre la salud de los minerales, en especial de los oligoelementos, es utilizado terapéuticamente por los profesionales de la oligoterapia.

Fuente de la noticia: Blog de Talaso Atlántico.

Texto extraído del libro: “Como cura el mar” de RBA Libros, S.A.

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