Saber elegir mar supone elegir una vida saludable

Podemos decir que vivimos de espaldas al mar. No entendemos que los seres vivos “de secano” somos minoría en nuestro planeta y que la tierra seca, sobre la que vivimos, ha estado cubierta por el mar en épocas pasadas.

Tenemos que entender que en su día, cuando empezó la vida sobre la Tierra, no se diseñaron diferentes modelos de vida para cada hábitat, sino que el básico, el celular, es un diseño igual para todos los seres vivos: un diseño marino.

El ser humano ofrece muestras de su inteligencia cuando orienta sus acciones hacia el mar porque no hay Salud sin él.

Es inteligente saber mirar al mar, y saber elegir mar ya que hacerlo supone elegir una vida saludable. No hay Salud para quien se esconde del mar. Quien no lo mira como jardín al que se acude a encontrar la paz y el sosiego, olvida la mejor de las medicinas.

También el hombre de las ciudades de interior (Madrid es un buen ejemplo) necesita volver al mar con frecuencia para recuperar su tono interior. Respirar la brisa marina, caminar descalzo por la playa, sumergirse en el mar o nadar contra las olas son todas experiencias que no tienen fácil repuesto en la vida urbana. Y quien valora en su justa medida todas estas experiencias, valora su propia Salud.

Nuestra adecuada relación con el mar nos describe como seres humanos.

Calidad de vida, desde la óptica de la nueva cultura del agua, implica una intensa relación con el agua. La persona que se preocupa activamente por su Salud organiza su tiempo de modo que existan oportunidades de encuentro con la misma. Dicho de otro modo: no conviene privar al cuerpo de sus merecidas dosis de agua.

Fuente: Talasoterapia Entremares, José Luis Inglés.

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