Talasoterapia en Baiona, una tradición recuperada en Galicia

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Baiona La Real

La villa de Baiona, también conocida como “Baiona La Real”, se caracteriza por ser uno de los más populares destinos turísticos de las Rías Baixas gallegas y cuna de la talasoterapia en Baiona y en Galicia. Situada a los pies de la espectacular Ría de Vigo y protegida de mar abierto por una preciosa bahía con las Islas Cíes de fondo, es conocida por su belleza y su Historia, siempre tan ligada al mar. Ya en época Colombina se hizo esta villa conocida por ser el primer puerto de Europa en recibir la noticia del descubrimiento de América con la llegada a sus mares de la famosa Carabela la Pinta. Su casco antiguo fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico, lo cual se constata con un paseo por sus pintorescas calles empedradas y su dominante fortaleza rodeada de un mar salpicado de playas para el disfrute de residentes y veraneantes.

Lo que muchos no saben es que este auge turístico viene de lejos y está muy ligado a la talasoterapia, con una larga e interesante Historia que se remonta a finales del S.XIX. En esta época ya eran conocidas las excelentes propiedades de las aguas ricas en yodo y de las abundantes algas que cada día traía el mar en su continuo batir a la playa de la Concheira. Verdaderas colonias de algas de una extraordinaria variedad que, tras ser arrastradas desde largas distancias y profundidades, iniciaban después la operación mortero contra las rocas, dando lugar a la descomposición de sus excelentes elementos de propiedades terapéuticas demostradas.

En un primer momento, estas algas impregnadas de yodo son utilizadas por los campesinos baioneses como abono de sus tierras, por lo que era habitual el continuo ir y venir de carros procedentes de las huertas de todas las aldeas colindantes y de la propia villa en su afán por recoger el mayor número de algas en la playa. Según la creencia popular, estos campesinos estarían abocados al deterioro prematuro de sus articulaciones debido no sólo al gran esfuerzo diario de cargar con sus carros, sino al hecho de sumergirse año tras año en las frías aguas para recolectar las preciadas algas. Sin embargo, a lo largo de los años comprobaron que estos labriegos eran menos proclives a sufrir tales trastornos que el resto de los campesinos, llegando a creer en cierta inmunidad, de origen desconocido, a las atrofias apuntadas, pero cuya causa física, química o biológica, sin duda debía contenerse en el agua, algas o aires de la playa de la Concheira.

De la creencia popular a la utilización de las aguas yodadas de esta playa como hidroterapia médica, curativa o preventiva, pasó muy poco tiempo, y en la segunda mitad del siglo XIX la imagen de los carros en la playa recogiendo algas se vio complementada, durante el periodo estival, con numerosas y modestas casetas cubiertas de lona que decenas de personas utilizaban como vestuarios antes de “tomar los baños“. Éste sería el preludio para la construcción del posterior Balneario de talasoterapia en Baiona.

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EL ANTIGUO BALNEARIO MARINO DE LA CONCHEIRA, ORIGEN DE LA TALASOTERAPIA EN BAIONA

Ante la cada vez mayor presencia de bañistas en la playa de la Concheira y la excelente calidad de las aguas, deciden el doctor Cordero y el señor Ordóñez poner en marcha un pequeño balneario y 20 casetas móviles que vendrían a sustituir a las provisionales barracas de lona que ya se encontraban en la playa. Estos hombres vieron una oportunidad de negocio en la villa, a pesar de verse “atacados” por las protestas y manifestaciones de los vecinos, que temían que su querida playa pasase a tener carácter privado.

La construcción del primer balneario de talasoterapia en Baiona se lleva a cabo en la afamada playa de la Concheira en el año 1896. Se trataba de una modesta edificación de madera y de planta baja, en perfecta consonancia con el hermoso entorno, asentada sobre pilotes de piedra para permitir que el agua de las mareas altas discurriera libremente por debajo. Un gran torreón anexo contenía en su parte más elevada los depósitos del agua, siendo abastecidos por una bomba hidráulica desde el mar, mientras que la parte baja estaba destinada al fogón para calentar dicha agua. En su interior existía una estancia con 12 bañeras de mármol donde se tomaban los baños con el agua de mar a diferentes temperaturas, con algas o sin ellas. Eran estos baños de algas los más demandados, y para prepararlos los empleados recogían a diario gran cantidad de ellas en la playa. Una vez recogidas, las algas se llevaban al balneario donde se hervían en una caldera de cobre para extraer el preciado yodo. Por otra parte, se calentaba el agua de mar, que en un segundo momento se mezclaba con el líquido obtenido de las algas.

Después del baño, lo que sería una sesión en su tiempo de talasoterapia en Baiona, se recomendaba vestirse enseguida para mantener el calor corporal y permanecer unos minutos en reposo. Así, la mayoría de los bañistas se sentaban a tomar el sol en la terraza que el balneario tenía en su parte delantera, haciendo también la función de sala de espera. Estos baños duraban entre 15 y 20 minutos y lo que se recomendaba era realizar como mínimo unas diez sesiones para lograr una mayor efectividad, aunque había personas que los utilizaban a diario durante meses, dado también que los precios eran realmente económicos. Estaban especialmente indicados para el sistema músculo – esquelético, las afecciones dermatológicas y el sistema nervioso. En las instalaciones también existía un gabinete hidroterapéutico provisto de duchas y aparatos de inhalación de agua de mar que lo hacía aún más completo.

El balneario abría en temporada estival y fue tal su éxito que marcó un antes y un después en la Villa de Baiona, convirtiéndose ésta a principios del S.XX en un foco de atracción turística. Así, el establecimiento se fue transformando poco a poco en una estación balnearia de gran renombre, debido a su buen servicio, limpieza y excelente ubicación. Sobre todo en Madrid y Ourense se hizo muy famoso, aumentando cada año la afluencia de veraneantes y, por ello, incorporándose también año tras año nuevos servicios y comodidades en el balneario. Los usuarios eran personas que buscaban la relajación y escapar del estrés de las capitales, mejorar el aspecto de su piel o simplemente para prevenir enfermedades, y también el aspecto lúdico del balneario cada vez era mayor. Así, éste se convirtió en lugar de reunión tanto para vecinos como para turistas, y la zona del balneario era el centro de animación y bullicio de la villa, organizándose diversas actividades como conciertos, festivales, carreras de animales, etc.

Este apogeo turístico trajo consigo la apertura de hoteles, fondas y restaurantes en Baiona. Tres eran los hoteles de cierto renombre: Hotel La Palma, Hotel Roma y Hotel Madrid, todos ellos confortables y con salones de fiestas donde se bailaba y se daban recitales y agradables conciertos de piano. Pero donde mejor se constata el aumento de los usuarios del balneario y la repercusión económica de ello para los habitantes de la villa fue en la oferta de casas y apartamentos de veraneo de propiedad privada para los que querían disfrutar de una tranquila estancia. Por ese tiempo se construyeron en torno al balneario muchas villas de lujo cuyo gusto estético en las fachadas y el moderno confort de sus viviendas daban un aspecto aristocrático a aquella parte de Baiona. Así, la localidad se empezó a llenar de gentes de la alta sociedad e incluso de la Corte; duques, marqueses, condes, políticos, militares de alta graduación, altos dignatarios de la Iglesia, doctores y artistas se daban cita en Baiona y su balneario, llenando las calles de preciosos carruajes y elegantes damas y caballeros.
Se sabe que el antiguo balneario sufrió mejoras y añadidos durante el paso de los años y que su construcción sería sustituida, décadas después de su apertura, por otra más consistente, de cemento y ladrillo, todavía presente en la memoria de muchos vecinos de la villa.
Sin embargo, a medida que iba pasando el tiempo, el balneario iría yendo a menos dado que sus instalaciones se deterioraban sin que los sucesivos arrendatarios se preocuparan de renovarlas. A mediados del S.XX todavía funcionaba, pero muy deficientemente. Parte de la edificación sería alquilada para un taller de reparación de bicicletas y poco después se cerraría definitivamente. Lo que había sido foco de atracción turística y símbolo del progreso de un pueblo, la ruina lo rodeaba por todas partes convirtiéndose en una vieja edificación que años más tarde sería derruida y de la que tan sólo quedaría el recuerdo.

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HOTEL TALASO ATLÁNTICO, DE LA TRADICIÓN A LA VANGUARDIA

A pesar del declive del antiguo Balneario, la villa de Baiona no perdió su atractivo turístico, continuando año tras año con la visita de cientos de turistas, con la consecuente apertura de nuevos alojamientos en la zona. Tampoco la tradición termal cayó en el olvido, aunque sería rescatada décadas más tarde con la apertura, en el año 2003, del primer Hotel con Centro de Talasoterapia de las Rías Baixas: el Hotel Talaso Atlántico****.

La idea de establecer un gran Hotel con centro de Talasoterapia en las inmediaciones de Baiona surge de la mano de sus actuales propietarios, aprovechando el gran auge del Termalismo europeo en aquellos años y teniendo en cuenta el gran éxito que ya en su día había tenido el antiguo Balneario de la Concheira, retomando con habilidad la tradición termal de la zona.

La situación del Hotel es lo primero que llama la atención, a tan sólo 5 minutos de Baiona y enclavado en la roca de los agrestes acantilados que unen esta villa con Oia, en perfecta unión con la naturaleza y el inmenso océano que lo rodea. Destacan sus amplias y luminosas habitaciones con una original decoración marina y su Restaurante, con una rica y variada oferta gastronómica gallega y marco de numerosos eventos y bodas.

Mención especial merece el Centro de Talasoterapia, uno de los pocos de Galicia y que, gracias a sus servicios y orientación al cliente, ha situado a este establecimiento hotelero en un reconocido puesto dentro del Termalismo y la Talasoterapia a nivel nacional. Sus instalaciones brindan un espacio moderno y funcional donde poder disfrutar de la tranquilidad y los beneficios del descanso, así como de las extraordinarias propiedades del agua de mar y de sus componentes (algas, lodos, peloides), destacando la gran piscina que conforma el Recorrido marino, con espectaculares vistas a la inmensidad del océano. Todo ello para formar parte de una Cura Marina en la que la combinación del medio y las técnicas aplicadas de hidroterapia, masoterapia, fisioterapia y estética de forma personalizada y supervisada por un director médico forman parte del efecto sanador que facilita la prevención y recuperación de la salud de forma personalizada, sin olvidar la parte lúdica también demandada en el centro.

El Hotel Talaso Atlántico ha apostado por programas para la promoción de la salud y el bienestar,  y ha puesto en marcha una escuela de salud accesible para adquirir el conocimiento de estilos de vida saludable, siendo un Centro Sanitario reconocido por la Xunta de Galicia.
Un servicio de calidad que ha sabido recoger la tradición termal de Baiona y adaptarse a los nuevos tiempos, augurando un futuro más que prometedor para la Talasoterapia en Baiona y el Turismo de salud en las Rías Baixas.

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